Psiquiatría
A mediados del siglo XIX los médicos comenzaron a interesarse en los llamados trastornos de la identidad que afectaban principalmente a la identidad sexual: Nicholas Friedreich (1830), Jean Étienne Dominique Esquirol (1840), Richard von Krafft-Ebing (1892) y Moll (1892).
A principios del siglo XX, Henry Havelock Ellis y Magnus Hirschfeld (1910) identificaron un cuadro clínico al cual denominaron “travestismo”. Spengler (1914) estudió el tema desde el punto de vista de la medicina jurídica.
El término “transexualidad” fue acuñado en 1953 por Harry Benjamin, quien propuso un tratamiento con hormonas del sexo con el que se identificaban sus pacientes para aliviar su malestar. En 1973 John Money denominó este cuadro “disforia de género”.
A principios del siglo XX, Henry Havelock Ellis y Magnus Hirschfeld (1910) identificaron un cuadro clínico al cual denominaron “travestismo”. Spengler (1914) estudió el tema desde el punto de vista de la medicina jurídica.
El término “transexualidad” fue acuñado en 1953 por Harry Benjamin, quien propuso un tratamiento con hormonas del sexo con el que se identificaban sus pacientes para aliviar su malestar. En 1973 John Money denominó este cuadro “disforia de género”.
Los primeros intentos de reasignación sexual mediante tratamiento hormonal y quirúrgico se realizaron de forma discreta y no se expusieron a la opinión pública: el primero del que se tiene noticia, citado por Hirschfeld, se realizó en 1912; más tarde se dieron algunos pocos en Berlín, Praga, Gran Bretaña e Italia, descritos por su discípulo Felix Abraham. También se sabe de algunos realizados por los médicosnazis.
La primera operación de la que se tienen datos fue en 1930, cuando el pintor danés Einar Wegener le pidió al doctor Magnus Hirschfeld que lo transformara en mujer. Wegener falleció poco después debido a las secuelas de la operación.2
La primera operación de la que se tienen datos fue en 1930, cuando el pintor danés Einar Wegener le pidió al doctor Magnus Hirschfeld que lo transformara en mujer. Wegener falleció poco después debido a las secuelas de la operación.2
La primera tentativa exitosa que se dio a conocer al público, con repercusiones mundiales, se le practicó en Copenhague en 1952 a un ex soldado del ejército estadounidense, George Jorgensen, joven de origen danés - más tarde conocida como Christine y elegida “Woman of the year” en 1954 -. El endocrinólogo Christian Hamburger, el psiquiatra George Stürup y los cirujanos Poul Fogh-Andersen y Erling Dahl-Iversen fueron los encargados de la operación.3
El psiquiatra estadounidense Robert Stoller fue el primero que describió la transexualidad como una condición diferenciada. La relacionó con la identidad de género en contraposición al sexo biológico.4
La primera comprobación de Stoller fue que las mujeres transexuales, aunque deseadas como varones, reconocidas sin equívoco y bien aceptadas como tales, presentan desde su primera infancia un comportamiento femenino, tanto en sus elecciones de vestimenta, sus juegos y gestos, como en la entonación de su voz y su vocabulario.4
De la definición y el diagnóstico de transexualidad depende la prescripción terapéutica para la reasignación hormonal y quirúrgica del sexo.4
Siguiendo el razonamiento de Stoller, no se comprende por qué se rechazaría la solicitud de intervención quirúrgica, ya que no es ni neurótica, ni perversa, ni psicótica; ni por qué una identidad transexual bien anclada no encontraría una solución beneficiosa en la cirugía. Sin embargo, Stoller la rechazaba.5
Los errores en el diagnóstico pueden tener como consecuencia la descompensación psicótica de los pacientes después de la operación.4
Con el tiempo la transexualidad ha abandonado progresivamente su lugar en los registros patológicos y el tratamiento se ha liberado de restricciones terapéuticas: el cambio de sexo está ahora a disposición de quien lo desee en muchísimos países. En 1988 el endocrinólogo de los Países Bajos Louis Gooren fundó la cátedra de transexualismo en la Facultad de Medicina de la Universidad Libre de Amsterdam(Vrije Universiteit of Amsterdam), en el departamento de Endocrinología, para enseñar a los profesionales la detección precoz de la transexualidad y su tratamiento hormono-quirúrgico.6
El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales o DSM IV de la Asociación Psiquiátrica Americana clasifica la transexualidad dentro de los Trastornos de la Identidad Sexual [F64]7
La Organización Mundial de la Salud lo incluyó como síndrome médico en 1977 en una una resolución adoptada en la XXIX Asamblea Mundial de la Salud. La CIE-10 define tres trastornos diferentes: trastorno de la identidad sexual de la infancia, transvestismo de rol doble y transexualismo; en el DSM IV, estas tres entidades están recogidas dentro de una misma categoría, denominada trastorno de la identidad sexual. Según el DSM IV la insistencia por parte de un individuo de ser del otro sexo no debe ser considerada delirante.7
Existen dos componentes en el trastorno de la identidad sexual que deben estar presentes a la hora de efectuar el diagnóstico. En primer lugar, debe haber pruebas concluyentes de que el individuo se identifica, de manera sólida y persistente, con el otro sexo, lo cual constituye el deseo de ser, o la insistencia de que uno pertenece, al género opuesto del asignado al nacer.
Esta identificación con el otro sexo no consiste en el deseo de obtener las supuestas ventajas relacionadas con los usos sociales; es necesario que existan también pruebas de malestar persistente provocadas por el género asignado o un sentimiento de inadecuación con el papel de dicho género.7
Esta identificación con el otro sexo no consiste en el deseo de obtener las supuestas ventajas relacionadas con los usos sociales; es necesario que existan también pruebas de malestar persistente provocadas por el género asignado o un sentimiento de inadecuación con el papel de dicho género.7
Este diagnóstico no debe realizarse si el individuo padece una enfermedad física intersexual pues los individuos con trastorno de la identidad sexual poseen unos genitales normales (en contraste con los genitales ambiguos o el hipogonadismo encontrados en las enfermedades físicas intersexuales, como por ejemplo el síndrome de insensibilidad a los andrógenos o la hiperplasia suprarrenal congénita).7
Para efectuar el diagnóstico de trastorno de la identidad sexual deben existir pruebas de malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.7
Muchos individuos con trastorno de identidad sexual acaban socialmente aislados. Este ostracismo conduce a una baja autoestima y puede contribuir a un sentimiento de aversión hacia la escuela que provoque su abandono en los casos de personas en edad escolar.7
El rechazo y las burlas de los compañeros producen con frecuencia secuelas persistentes en estos niños, y las inclinaciones e intentos suicidas, los trastornos relacionados con el consumo de sustancias y la depresión clínica se encuentran a menudo asociados a este cuadro, especialmente en adolescentes.7
En adultos puede haber síntomas de ansiedad y de depresión.
El rechazo y las burlas de los compañeros producen con frecuencia secuelas persistentes en estos niños, y las inclinaciones e intentos suicidas, los trastornos relacionados con el consumo de sustancias y la depresión clínica se encuentran a menudo asociados a este cuadro, especialmente en adolescentes.7
En adultos puede haber síntomas de ansiedad y de depresión.
Datos estadísticos sobre la población total de los países más pequeños de Europa sugieren que 1 de cada 30.000 varones y 1 de cada 100.000 mujeres desean tratamiento quirúrgico.7 Los problemas de identidad en los niños y adolescentes no se definen como trastornos mentales en el DSM IV.
El 16 de octubre de 2009 distintas organizaciones transexuales se manifestaron en todo el mundo solicitando que en la revisión del DSM V, que saldrá en mayo del 2013, desaparezca la transexualidad como patología8
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